martes, 23 de febrero de 2010

Normal-raro

Bueno, después de esta ausencia de un par de semanas aproximadamente, vuelvo con una entrada que está escrita en una clase de química. Sí se que debería atender, pero sinceramente, en estos últimos tiempos estoy totalmente descentrada y por más que intento atender no me centro y no me entero de nada de lo que el profesor dice en clase. Bueno a lo que iba, el texto escrito en clase de química es bastante breve y lo voy a escribir sin retocar, por lo que tendrá incoherencias y expresiones muy coloquiales e incluso incorrectas, pero no me apetece retocarlo, así que se va a quedar como está. Bueno aquí va el texto-estupidez.

Todas las mañanas siento que no puedo levantarme de la cama y no por culpa del sueño , no. Sino simplemente porque no tengo motivo alguno para hacerlo. ¿Por qué debo levantarme? ¿Por qué tengo que desayunar? ¿Por qué tengo que ir a clase? ¿Por qué tengo que seguir teniendo una vida y un comportamiento "normal"? ¿Qué es en realidad lo "normal"? Lo "normal" es lo que la masa de borregos hace porque alguien le ha dicho que es lo correcto y lo que hay que hacer sin plantearse si aquello que es "normal" es bueno o malo o lo consideraban según sus propios pensamientos adecuado o inadecuado. Por ejemplo, sino vistes con la ropa de moda, vas de punk o de gótico, eres "raro". Si no escuchas una música comercial, eres "raro". Si eres "friki": te gusta la cultura japonesa, los animes, te gustan los juego de rol, etc. Eres "raro". Si te sales del antropocentrismo y piensas que el resto de animales tienen derecho a una vida tan digna como la nuestra, no someterlos a nuestro yugo y protegerlos, eres "raro"... Y así un sin fin de cosas más. Viendo esto, ¿quién es el "normal"? ¿Por qué ese afán por ser normal que tiene la sociedad y esa tendencia a castigar, oprimir y marginar a los "raros"?

Fin de mi texto, sí lo se es breve y muy cutre... Pero que se le va a hacer...
Sin más me despido, un gélido beso desde este mi frío mundo de ultratumba.

viernes, 5 de febrero de 2010

Lavavajillas, pony, ética, simulacro... =D

Recordando, recordando, vinieron a mi mente las clases de ética y... y con ellas el fairy y el pony... Recuerdo cuando mi querida sweet contabas que te habías chutado FAIRY
y que después de habértelo chutado... lo único que ansiabas era tirarte a un ¡¡¡PONY!!!

También recuerdo a Bolita y sus miradas lascivas =( y "the returns of the simulacrate"... Los que estén al lado de las ventanas tenéis que cerrarlas antes de salir y tenéis que dejar todo y lo que tenéis que hacer es ir siguiendo la línea verde del suelo y bajar por las escaleras pegados a la pared... Cansino, llevamos tres años en el mismo centro y los tres años hemos hecho al menos un simulacro... Sabemos como se hace...
Y lo de lo bien proporcionada que estaba cierta persona y que de mayor podría ser actor porno, jajaja. Que hombre más pervertido...

martes, 2 de febrero de 2010

Supernenas


Esto fuimos en un pasado... Tres personas unidas, tres "hermanas". Eso significabáis para mi... Y en cierta parte lo seguís significando, pero ya no es lo mismo que hace unos años... Todo se ha perdido, se ha perdido para siempre.
Bueno, de nada sirve lamentarse. Me quedo con los momentos buenos vividos: momentos de risas, de confesiones, de locuras...
Eso es lo que me queda de vosotras. Un besito. ^^ (Always, Cactus (L) )

sábado, 30 de enero de 2010

Rosas negras

Lo que una rosa negra representa para mi es tristeza, dolor, angustia, luto... Eso representa, además de muerte. Pero para mi, más que la muerte del cuerpo, representa la muerte del alma. Porque un cuerpo puede vivir durante muchos años pero la persona estar muerta por dentro... Eso es peor que la muerte, porque para alguien que está muerto de espíritu, el día a día es una atrocidad: solo tener que levantarse de la cama es una tarea insoportable y luego empieza el día sin gana alguna... Vagando por las calles como un zombie y yendo a un trabajo que detesta, eso si es que tiene... Y fingir, fingir que sigue vivo... Y la gente al principio preguntándole que qué tal está, simplemente por el hecho de quedar bien, no porque realmente se preocupen. Y los que realmente le quieren y se preocupan, con el paso de meses le siguen preguntando si esta bien o mal, siguen intentando que esté bien... Pero ninguno llega a comprender que la persona en cuestión nunca va a estar bien y que si se preocupan por ella le van a hacer más daño, que lo que en realidad quiere es pasar desapercibida, que nadie note su presencia porque falleció hace tiempo y solo queda su cadáver autómata... Y en esos casos opino que sería mejor que el cuerpo de esas personas muriera, pues mientras el cuerpo vive están en un infierno constante y permanente... En fin, aquí dejo unas imágenes de rosas negras que me han gustado cuando las vi. Gélidos besitos desde el frío y la oscuridad. ;)








viernes, 29 de enero de 2010

Cruce de caminos (VIII)

Brigid

Por fin, aquel hombre había acabado de hablar. Me resultaba un tanto cansino y su despedida fue un tanto patética… “Quiero deciros que ante cualquier problema ahí voy a estar para ayudaros a solucionarlo.” Qué se creía, ¿mi padre? Bueno más que mi propio padre, porque a pesar de tener es como si no tuviera… Al igual que madre. Tenía y no tenía a la vez. Me levanté de la mesa, cogí la mochila y me dispuse a salir de la clase mirando al suelo, deprimida y pensando que no iba a volver a clase nunca más. Ese había sido mi primer día y el último, pues no pintaba nada allí y aunque faltara nadie notaría mi ausencia. Estaba deseando llegar al apartamento, dejarme caer en la cama y no volver a moverme de allí nunca más. De repente, me choqué con alguien. Perdón. Levanté la cabeza y vi que me había chocado con Lilith. Esta se dio la vuelta y me miró sin sorprenderse apenas de que fuera yo, pues parecía haber reconocido mi voz. No pasa nada. Anda tu cara me suena. Miré al frente y vi al chico moreno. Lilith también dirigió su mirada hacia él. ¿En serio? Todo mi cabreo se disipó, pues parecía que en realidad sí que se acordaba de mí. Sí, ¿no nos hemos chocado antes al entrar? Sí. Pues te pido disculpas otra vez, hay veces que no se en donde tengo la cabeza. No pasa nada, jajaja. Bueno, no querréis quedaros a vivir aquí, ¿o sí? Vámonos fuera, anda. Vale. Está bien. Ok. Salimos de la clase en silencio, el chico castaño el primero, seguido de Lilith. Yo iba detrás de Lilith y el chico moreno me seguía. En cuanto salimos al pasillo, se situó a mi lado y rompió el silencio que había entre los dos. Por cierto, no se como te llamas. ¿Yo? Pues me llamo Brigid, ¿tú? Lugh. Lugh… ese nombre me resultaba familiar, era el nombre de mi personaje favorito de mi libro preferido de la infancia. Tierna infancia, creo que en pocas ocasiones conseguí ser feliz… Los momentos en los que era feliz, era en los que me encerraba en la habitación, sola. Pero no todos los momentos en los que me aislaba era feliz, únicamente lo era en aquellos en los que la aguda y penetrante voz de mi madre no se oía. Los momentos de silencio, en los que me ponía a leer y por unas horas no era yo, el “mundo real” no existía, o por lo menos yo no lo consideraba el mundo real. El mundo real para mi era el de la historia que estaba leyendo. Yo estaba al lado de los personajes o me metía dentro de ellos. Sí ellos sentían miedo, yo sentía miedo, si ellos amaban, yo amaba, si ellos sufrían, yo sufría… Ellos eran yo y yo era ellos. Eso habían sido los libros siempre para mí, una válvula de escape de un mundo al que en realidad no pertenecía, en el que me encontraba obligada a vivir y a relacionarme con gente que en realidad no querían si quiera dirigirme la palabra. Tenía amigos, pero no amigos de verdad. Mis verdaderos amigos eran los personajes de los libros. Y el personaje del cual estaba enamorada desde niña se llamaba casualmente Lugh. En la historia era castaño, con el pelo corto y ojos grises, bastante disímil al Lugh de la realidad. Pero como era físicamente en la historia no era lo que me había cautivado del personaje. Lo cautivador era su forma de ser: amigo de sus amigos, a estos los defendía a muerte. Le importaba poco lo que pensaran de él el resto de personas que eran ajenas a su vida y con las que no se relacionaba porque le caían mal. Antisocial, iba contra toda norma establecida que no le pareciera justa, es decir, la gran mayoría de las normas. Además, sabía escuchar y dar buenos consejos y era muy protector. Este era el Lugh de la historia que tanto me gustaba. ¿Interiormente el Lugh de la realidad sería tan distinto a como lo era físicamente del Lugh de la historia? No lo sabía… ¡Eeeyyyy! Te has quedado empanada mirando a la nada, ¿estás bien? ¿Qué? De repente aterricé de nuevo en la tierra, debía haberme quedado con la mirada perdida y expresión de subnormal durante algo más de un minuto. Lo siento, no pretendía asustarte… Es que se me va la cabeza... No te preocupes, a mi hay veces que también me pasa. Lo único es que me has dado un susto de muerte, pensé que te había dado un chungo o algo… Nah, por mi no te preocupes. Chicos, os quedáis atrás, ¿os ha pasado algo? No Lilith, ya vamos. Vi que Lilith nos había hablado desde la escalera que estaba al fondo del pasillo y que a su lado estaba el otro chico del que todavía no sabía el nombre. Lugh y yo nos encontrábamos todavía al lado de la puerta, y me tenía agarrada por la cintura, como temiendo a que me cayera en cualquier momento al suelo, pues durante mi abstracción debí de haberme tambaleado y él seguramente había tenido los reflejos suficientes para agarrarme e impedir mi caída. Estoy bien, no hace falta que me sigas sosteniendo, gracias. Vale, pero aun así no me fío mucho… Quién sabe si tu cabeza decide irse otra vez. Déjame que al menos te lleve cogida del brazo hasta que salgamos a la calle y te de el aire, así creo que ya no habrá riesgo de que vuelva a pasar lo mismo. Me agarró esta vez del brazo derecho tal y como había dicho. No opuse resistencia, pues sentía mi cuerpo un tanto débil, y me dejé llevar por él hacia la escalera donde nos esperaban los otros dos.