miércoles, 13 de octubre de 2010

Suteki da Ne





Letra traducida al español


Mi corazón nadaba
en palabras unidas por el viento.
Mi voz saltaba
a una nube de mañana.
Mi corazón temblaba
en el espejo en el que se reflejaba la luna.
Lágrimas suaves
derramadas en las estrellas.
¿No sería maravilloso?
si pudiéramos andar cogidos de la mano­.
Quiero ir
a tu ciudad, a tu hogar, en tus brazos.
Sueño con empezar
contra tu pecho,
mientras me abrazas,
con desaparecer al atardecer.
Las palabras detenidas por el viento,
son una gentil ilusión.
Un mañana nublado es,
la voz de un lugar distante.
Mi corazón que ha estado
en una luna que fluye en un espejo,
esas estrellas que tiemblan y se deshacen
no pueden esconder mis lágrimas.
¿No sería maravilloso?
si pudiéramos andar cogidos de la mano.
Quiero ir
a tu ciudad, a tu hogar, en tus brazos.
Mi sueño de tu cara,
que suavemente toco,
se funde en la mañana,
desapareciendo en el atardecer.



Aquí viene la letra: http://es.finalfantasy.wikia.com/wiki/Suteki_Da_Ne


Ha sido leer la letra de esta canción hace cosa de unas pocas y venirme a la cabeza el querer dedicarle una entrada. La delicadeza y ternura de las palabras me han llenado los ojos de lágrimas, y más debido a la persona que me la ha mostrado. Esta canción aparece en un juego de la play 2: Final Fantasy X. Un juego al que recomiendo que si podéis jugar, juguéis, pues tiene una historia preciosa.
Un saludo, Mico.



martes, 28 de septiembre de 2010

Una nueva vida...

Sí, una nueva vida es lo que llevo actualmente, hasta que se convierta en rutina (de aquí a un par de meses). Acabo de entrar en la universidad, en enfermería y no había pensado que este mundo absorbiera tanto tiempo... Me paso el día pasando apuntes a limpio y no acabo. Cuando consigo ponerlos al día tengo otros 3 temas más que hacer... Y así en las 2 semanas que llevo. Y estudiar todavía no he empezado... No quiero ni pensarlo.

En fin no es tan horrible, simplemente que estoy acostumbrada a hacer el vago y claro... Eso no va a ser siempre así. Bueno, tampoco es una carrera muy compleja, como una ingeniería, ni con tanto temario como medicina, pero a mi me cuesta. Además lo peor de todo es tener que levantarme todos los día a las 6y30 de la mañana.. y mañana el día de la huelga me toca fastidiarme e ir a clase, porque tengo seminario de bioestadística y va a hacer problemas.

Y luego además, somos los marginados de la universidad, en un centro que no pertenece a la facultad, sino al hospital, en una clase para 50 en la que estamos 70 y cuyo techo se nos cae encima (por ello nos han metido en un aula de medicina, ¡hurra!), sin biblioteca, porque no hay dinero para pagar al bibliotecario, sin cafetería y encima en reprografía te hacen pagar más...

Pero no todo es malo... La gente, la mayoría son pijas, pero hay algunos muy majos y muy implicados en el grupo (hemos hecho un foro... la secta del pollo, xD). Lo malo es que la mayoría de ellos se quieren ir a medicina...

Por otro lado hay una mujer en clase, que se cree que por tener más edad es más que cualquiera que otro estudiante. Por poner un ejemplo de su comportamiento, se cree que ella por haber llegado el primer día y haberse puesto en el mejor sitio de la clase es suyo, cuando de toda la vida es sabido que en la universidad llegas y te sientas donde pillas. Y así con un montón de cosas más. Que repelente la mujer.

Y la mejor parte, es que pensé que no me iba a gustar la carrera o me iba a ser totalmente indiferente, pero no, me está gustando muchísimo y aunque pudiera no me cambiaría de carrera.

Bueno, me despido, no sé cuándo me volveré a pasar por aquí porque no tengo mucho tiempo, y menos ahora que empiezo con música (que la voy a dejar...), pero aún así escribo menos cuando tengo tiempo que cuando no lo tengo, así que...

Un beso, Mico.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Necesidad...

Conoces a una persona y te cae bien. Empiezas a llevarte bien con ella, a confiar en ella... Hasta que se convierte en una persona que necesitas, de la que dependes... Necesitas verla para sentir que el sol calienta tu piel con sus rayos, necesitas verla, pues ni tan si quiera los 40º que hay en la calle en verano consiguen que tu interior este caldeado; necesitas que este cerca para que las paredes de tu frágil fortificación no se desmoronen y los cimientos no se resientan y acabes yéndote abajo... Necesitas hablar, necesitas que te escuche, pues se ha convertido en tu única válvula de escape, en la persona a la que le cuentas todo y permite que no te vuelvas loco. Necesitas tocarla, abrazarla, besarla, acariciarla... Necesitas que te abrace, que te acurruque en su cuerpo, tu mejor armadura, que te bese, tu mejor bálsamo. Necesitas decirle que la amas y que esa persona te lo diga también: Te amo. Con eso te conformas, con un te amo, rezando por que ese amor no marchite nunca... A pesar de que sabes, que como todo, el amor también tiene una fecha de caducidad. Y por eso pasas muchas noches en vela, temiendo que llegue el final, hasta que un día acabas convenciéndote de que no puedes pasarte la vida lamentándote y que lo que llegue, llegará, pero que mientras tanto has de disfrutar lo que tienes e intentar que dure el máximo tiempo posible.
Mico.

martes, 22 de junio de 2010

Ludwig van Beethoven - Moonlight Sonata / Claro de Luna




Tierna melodía creada por uno de los grandes genios de la música: Beethoven. Melacólica, hace que sea una buena compañera en esos momentos de bajón, en los que no te apetece levantarte ni de la cama... Espero que disfrutéis de ella al igual que lo hago yo, un saludo. Mico.

martes, 11 de mayo de 2010

Dios, te odioo, te odio, te odio!!
1. Tienes el CD de rhapsody y no me lo pasas.
2. Me haces hacer entradas felices.
3. Eres un chantajista.
4. Te crees Dios.
5. Mi odio es inversamente proporcional a mi amor por ti (te puedes hacer una idea de lo poco que te quiero).
6. Te debo 10^99 cosas... Eso por mi mala suerte y pensar que tenía 10^-99 por ciento de posibilidades de aprobar el examen de historia.
7. Te odio más que a mi profe de historia, que se ha encargado de amargarme todo el maldito curso... Y a pesar de que me ha tenido ganas... Fastídiate, que no me puedes suspender! Muajaja! 8. No te puedo pintar las uñas de negro.
9. No quieres que me tiña el pelo de verde y es una de las cosas que te debo por culpa de la apuesta...
10. Me lees la mente.
11. Por creerte Brad Pitt, Jhonny Depp... Creidoo!! T_T

12. Porque ahora mismo no se me ocurren más cosas por las que odiarte...

Un beso, feo! ^_^

miércoles, 5 de mayo de 2010

Un par de cancioncitas

Ahora que tengo un momentillo y como debo una entrada, me paso para dejar dos canciones que llevo escuchando desde hace poco, pero que me gustan mucho, de la primera me encanta la letra (anticlerical 100%, xDD) y la segunda me anima escucharla ^_^ si pincháis en los links podréis escucharlas.
http://www.youtube.com/watch?v=VhSn61OAXaM (Lujuria, "sin parar de pecar")
http://www.youtube.com/watch?v=JLo02AquUCs (Turisas "Rasputín")
La verdad es que ambos grupos no son de lo que más escucho, es más, apenas conozco canciones de ambos, pero esas dos las he escuchado y me han gustado mucho, por lo que me parece oportuno dedicarles una entradita.
(¿Esto entra en tu concepto de entrada feliz? XP)
Un beso para todos, Mico.

martes, 6 de abril de 2010

No pensaba dejar la entrada anterior para siempre, simplemente la puse porque pensé que era la manera más rápida de hacer las cosas... Y porque estaba cabreada... Cosas que hago sin pensarlas mucho... En fin, esa entrada había que borrarla, pues ya dió su uso.
Buenas noches a todos.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Un día "feliz"

Hoy ha sido un día... desastroso. Fui con mi hermano, que tiene 8 años, y mis amigos al cine, porque si no me lo hubiera llevado, no hubiera podido ir. En fin... La tarde empieza y mi hermano va a su bola como siempre. Y yo controlandome y uno de mis amigos , llamemosle T: el pequeñajo ese... por qué no lo has dejado atado en casa... y cosas por el estilo. Total que digo: me vuelvo a casa. Y T me sujeta y no me deja irme. Y a partir de ahí me he empezado a sentir una molestia... Por mi culpa han tenido que tragarse a un enano toda la tarde... Y me quería volver a casa... Me tenía que haber vuelto, pero soy egoísta y masoca, así que me he quedado. Total, pasa la tarde y cada vez me siento más incomoda y deseando irme... Y ahí empieza mi máscara, a sonreir falsamente, a decir no me pasa nada cuando en realidad estoy pensando: ¿qué estoy haciendo aquí? ¿por qué no me he quedado en casa?
Además luego por otro lado, al principio de todo otro amigo llamemosle C, que va y le dice a J, totalmente serio, tengo que hablar contigo y luego me dice a mi y también contigo. Total me quedo con cara subnormal (la que siempre tengo, pero bueno) y al final no he hablado con C y no se que le pasará. Lo más probable es que se haya enfadado conmigo por algo que ya me dirá... No se exactamente por qué, pero supongo por como soy, porque a borde no me gana ni dios, jajaja.
Así, rayada toda la tarde... pensando en que me tiene que decir C, con T dando el tostón, mi hermano a su bola y yo sintiendome como una extraña en el grupo.
Pasa la tarde... Mientras vemos la película no hay apenas ningún contratiempo, mi hermano no se ha portado mal dentro del cine, pero yo ya estaba de mala hostia conmigo misma.
Salimos, mi hermano cruza solo y yo pienso: le mato. Total le regaño y acabo rompiendo el palo que lleva en la mano y tirándolo a una papelera. Vamos en dirección al metro y le tengo que agarrar de malas maneras para que no vuelva a cruzar solo. Ya harta, le digo: pues no tengo billete de metro para ti, te voy a dejar aquí. Y una vez entramos a la estación me voy a sacar los billetes y cuando ya estoy a su lado le digo: espera toma... no me deja acabar y se cuela. Ahí ya le he dicho: ¿pero qué haces? ¿estás tonto? yo te mato... Pico mi billete, respiro hondo y le dejo que baje por las escaleras mecánicas sin hacerle ni caso. Me margino en el andén, se acerca mi novio para darme un abrazo por mi espalda y ya salta T: alaaa, siempre delante mía... Y yo me vuelvo y a voz en grito: mira gilipollas me tienes hasta los cojones hoy así que callate ya. (Así de bien hablada soy). Claro, todas las personas que estaban en el metro mirandome, cosa que me ha dado exactamente igual, pero ahora que lo pienso, pobres amigos míos aguantando un espectáculo así... En fin... Después de eso ya no pasó nada más. He llegado a mi casa y me he puesto a llorar y he pedido perdón a mi hermano, lo único que podía hacer.

Y ahora sigo llorando. Llorando porque me doy asco... A la persona que menos me quiero parecer en forma de ser (con una mala leche que lo flipas, soltando palabras dañinas y sin paciencia) es a mi madre, porque con su forma de ser lo único que ha conseguido es hacerme daño... Y yo soy igual que ella... No, soy incluso peor... Porque encima soy egoísta.

Y con respecto al tema de C... Si se enfadara conmigo y dejara de ser mi amigo, me dolería, sí... Pero en el fondo se que es lo mejor, por lo menos para él, así ya no volveré a molestarle nunca más.

Estoy callendo del camino de luz... Cayendo al primer camino... La oscuridad me rodea... Pero a la vez me reconforta, vuelvo a ser lo que era, lo que soy y lo que siempre seré. Un alma oscura, sin luz, a la que nadie puede ayudar... Unicamente ella misma podría salvarse, pero para ello ha de limpiarse, cosa que por el momento, no puede hacer, más bien no quiere hacer.

jueves, 25 de marzo de 2010

¡El test de mi querida sweet! ^_^


Instrucciones:
Blog que las nomino: Sweet dream or beutifull nightmere

Copiar foto en el Blog.Responder las preguntas lo mas Honestamente posible... no corrijas nada!!Nominar a otros Blogs y avisarles!!
Preguntas: SOBRE EL MIEDO
1. ¿Qué cosa te da más miedo en el mundo?
Lo que más miedo me da... Quedarme sola. Por un lado me da miedo... Aunque por otro se que sería lo mejor. Me da miedo porque tengo mucho que perder... Pero al final me acabaría acostumbrando... Y así ya no molestaría a nadie más... Por lo que se que mi mayor miedo algún día se hará realidad. Porque mi mayor miedo y mi mayor sueño coinciden... Ambos son la soledad.
2. ¿Qué situación es la que evitas a toda costa?
Evito enfrentarme a mis errores... Cuando hago algo mal a toda costa evito que me echen la bronca...
3. ¿Por qué crees que evitas eso?
Evito que me echen la bronca porque no me da miedo asumir la responsabilidad de las cosas y además por orgullo... Si hay algo que hiere mi orgullo también lo evito a toda costa.
4. ¿Qué estarías dispuesto hacer para remediarlo?
Eso depende de mi estado de ánimo... Si estoy feliz o rabiosa me defiendo por todos los medios y lo evito de cualquier manera... Si estoy deprimida (como la mayoría de las veces) dejo que me pisen, al fin y al cabo cuando me siento hecha una mierda me da igual lo que la gente piense de mi y lo que menos me queda en ese momento es orgullo.
Sobre los sentimientos:
5. Describe en 3 palabras cómo te has sentido en las últimas 2 semanas.
Indiferente, triste, vaga.
6. Describe en 3 palabras cómo te gustaría sentirte mañana.
Optimista, amada, luchadora.
7. ¿Qué te hace falta para lograr sentirte así?
Dejar de estar tan desequilibrada emocionalmente, tener fuerza de voluntad (de la que carezco), sentir que merece la pena vivir, dejar mis miedos a un lado...
8. ¿Has intentado alguna vez conseguir eso que te hace falta?
Sí, pero nunca lo consigo... Como apenas tengo fuerza de voluntad nunca consigo lo que me propongo.
Sobre TI:
9. ¿ Qué es lo que más te molesta de ti mismo?
Jajaja, buena pregunta... Pero la pregunta mas acertada para mi seria, ¿Hay algo que no te moleste de ti mismo? Y mi respuesta sería no hay nada que no me moleste... Cualquier cosa mía es una molestia tanto para mi misma como para los demás... Solo mi presencia es molesta... (Que egocéntrica que soy...)
10. ¿Cómo te describen los demás o crees que te describen?
Depende... Con muy mal carácter, contestona, inteligente, irresponsable o responsable (depende del día), egoísta, mala persona o buena persona (depende de la persona), subnormal, inmerecedora de las cosas que me dan, retorcida, independiente, alegre, que intento ayudar a los demás...
11. ¿Estas de acuerdo con eso y por qué?
Estoy de acuerdo con lo de subnormal, retorcida, contestona, que no merezco lo que tengo pues lo cierto es que no hago nada por conseguirlo, mala persona también lo soy, egoísta, independiente (mas que independiente, con ansias de ser independiente)... También tengo muy mal carácter, soy mas bien irresponsable y a veces ayudo a la gente... cuando mi ego me lo permite.
12. ¿Quisieras cambiarlo?
Sí... lo estoy intentando de una manera... que no voy a decir cual... porque pensaríais que estoy loca...
Sobre el futuro:
13. Menciona 2 cosas que quisieras hacer.
Irme de casa y una cosa mas que no voy a poner porque sino no se cumple...
14. ¿Qué estas haciendo ahora para obtenerlo?
Pues... no mucho la verdad... Se que debería buscar trabajo para tener dinero, pero con esta época de crisis no hay mucho trabajo... y además tengo que estudiar y lo principal, soy menor de edad...
15. ¿Que más estas dispuesta hacer?
Cuando sea mayor de edad ya veré que haré...
16. Cuentanos brevemente que llamó tu atencion de tus propias respuestas y procura analizarlo a solas:
Pues... de mis respuestas no me llama la atención nada especialmente porque he puesto lo que pienso... Umm, lo que podría destacar es que soy contradictoria y que carezco de fuerza de voluntad para llevar a cabo las cosas.
Nomino a: umm, umm...
Harry el sucio http://joselinjudoka.blogspot.com/ así por fin ya tienes una entrada que poner en tu blog que esta muy pobre... A ver si escribes algo de una vez...
Burbuja http://burbupeke-alice.blogspot.com/ a pesar de que sweet ya te ha nominado te nomino yo también porque todavía no lo has hecho... xD
Lola http://mividaenuncuadernovirtual.blogspot.com/ , pongo este blog porque pega más en este que en el otro...
¡Y todo el mundo que me lea y quiera hacerlo puede hacerlo!
Un gélido beso a todos lo que me lean, hasta la próxima entrada, os espero aquí en mi oscuro inframundo.

domingo, 21 de marzo de 2010

Cruce de caminos (IX)

Lugh

Llegamos a la escalera y Lilith nos miró a ambos con cara extrañada. ¿Qué ha pasado? Pues que de repente esta mujer ha perdido el conocimiento durante unos segundos y para evitar que se cayera la he tenido que sujetar y como no quiero que se caiga otra vez, la voy a llevar cogida hasta que salgamos fuera y le de el aire. ¿Estás bien? Emm, sí, gracias. Por cierto, tú te llamas… Samael. Tú Brigid, ¿no? Sí. Mientras Brigid y Samael se presentaban, habíamos terminado de bajar las escaleras. Gracias, pero creo que ya no hace falta que me sostengas más. Pero… te iba a llevar hasta la calle. En serio, no hace falta. Está bien, está bien… Qué cabezota… Y la solté. Entonces Lilith se puso a mi lado. Bueno, ¿qué te ha parecido el día de hoy? Pues un poco aburrido, pero el ambiente de clase no está mal del todo… A excepción de algunas personas. Sin querer mi mirada se desplazó hacia Samael que iba justo delante de mí, pero Lilith no pareció percatarse. Hombre, eso siempre ocurre… No todo el mundo tiene por qué caerte bien. A mí de momento nadie me cae mal. Aunque como tú dices, alguna persona es un tanto molesta. Gracias por sujetar la puerta. De nada. En nuestra conversación, habíamos llegado hasta la puerta de entrada y Samael estaba sujetándola para permitirnos pasar. Salimos del edificio y una vez en el patio nos detuvimos un momento. Bueno, el lunes nos vemos, que me tengo que ir ya. Hombre, Samael, espera un momento, que nosotros también nos vamos y a lo mejor vamos para el mismo sitio. ¿Dónde vas? Pues voy a mi casa, que está en la calle río Júcar. Anda, vives a dos calles de la mía. ¿Sí? ¿Dónde vives? En la calle río Turia. Pues sí, al ladito. Venga, que te acompaño, ¿alguien más vive por esa zona? No. Yo tampoco. Pues nada, me voy con Samael… El lunes nos veremos, adiós. Adiós. Hasta el lunes. Hasta luego. Samael y Lilith se fueron juntos y nos quedamos Brigid y yo solos. ¿Nos vamos? Vale. ¿Dónde vives? Umm… Pues… No muy lejos de aquí. ¿Quieres que te acompañe? No tengo prisa. No, no hace falta, no quiero que pierdas tu tiempo por mi culpa. No es ninguna pérdida de tiempo, mujer. Insisto, no hace falta que me acompañes... Que chica más testaruda... En fin, que se le va a hacer... No te acompañaré. Bueno, como no te puedo acompañar y no tengo nada que hacer aquí, me voy a casa... Yo también me voy, hasta luego. No me dio tiempo a responder, porque echó a andar nada más terminar la frase. Y unos segundos después reaccioné y seguí sus pasos, alcanzándola justo cuando estaba atravesando la verja. Una vez salió, torció a la izquierda, justo por donde tenía que ir. Andaba a paso ligero y tenía que ir más rápido que de costumbre para conseguir no perderla de vista. La acera se terminó y torció a la derecha, que también era dónde tenía que torcer. Llegué a la esquina y nada más girar me encontré cara a cara con una Brigid rabiosa. ¿Por qué me estás siguiendo? ¿No te he dicho que no quería... Me trae si cuidado lo que tú quieras, pero es que da la casualidad de que éste es el camino que va hacia mi casa. Se quedó unos segundos callada, sin saber que responder y la ira con la que unos segundo antes estaban brillando sus ojos, se fue transformando, rápidamente, en vergüenza y su cara se fue tornando de su mortal palidez al rojo intenso, lo que la hizo agachar la cabeza. Lo siento, no lo sabía... Me he comportado como una estúpida. No pasa nada, mujer... Es normal que te hayas enfadado... Soy muy pesado en algunas ocasiones. No, no lo eres. Esto último lo dijo con la cabeza alta, clavando sus ojos en los míos. Durante un breve momento pude observar detenidamente el color de sus ojos, negros como el carbón, que me pedían que creyera sus palabra. Vale, vale... No hace falta que me mires así, te creo. Dejó de mirarme y volvió a mirar al suelo, como cohibida por lo que acababa de hacer. Venga, no pasa nada, no tienes nada de que avergonzarte... Sigamos andando juntos hasta que nuestros caminos se separen, ¿vale? Esta bien. Empecé a andar y ella me siguió algo rezagada y con la cabeza gacha. A unos 100 metros había un paso de cebre y cruzamos a la acera de enfrente. Seguimos andando en la misma dirección que llevabamos antes y al llegar a la esquina de un edificio torcemos a la izquierda. Y pocos metros más adelante llegamos una bifurcación. Yo tengo que ir por el camino de la derecha, ¿y tú? Yo no, yo voy por el de la izquierda. Está bien, entonces aquí nos despedimos. Sí. Hasta el lunes. Adiós. Cuando ya nos habíamos separado se me ocurrió una cosa. Oye, espera. ¿Qué quieres? ¿Qué te parece quedar el lunes aquí para ir a clase a las 8 y 15? Hubo un lapso de tiempo en el que permaneció en silencio y cuando estaba a punto de decirle que si no quería que fuesemos juntos no pasaba nada, abrió la boca. Está bien, aquí te veo el próximo día, adiós de nuevo.

domingo, 7 de marzo de 2010

Mi otro camino

Pero siempre existe un camino paralelo... que lleva a un final diferente. Un camino más dulce, un camino más reconfortante... Pero un camino que se puede borrar con facilidad y en el cual si te pierdes es mucho más doloroso que el otro... Éste está situado por encima y es tan estrecho que las posibilidades de caer sobre el anterior son muy elevadas. Y la caída temo, sería tan dolorosa que costaría seguir caminando por el camino inferior.
Aun así, creo saber que camino voy a elegir... Pues el que nunca arriesga, nunca gana y voy a seguir por este camino tan volátil e inestable para mi. Y no solo por mi (que es la principal razón) sino por ti, porque es lo que quieres, porque intentas ayudarme, porque solo contigo sonrío de manera franca...
Eso sí, solo te pido una cosa, el día en que te hartes, dímelo, no temas... No me debes nada... Yo te debo mucho y todo lo que haga será poco en comparación a lo que tú hagas por mi...

sábado, 6 de marzo de 2010

Mi camino

Pasito a pasito mi meta cada vez está más cercana... Cada pasito que doy, consume un poquito de mi alma... Pero no importa, es necesario... Algún día ese dolor cesará, ese dolor que yo misma me estoy buscando. Lo único que me impide llegar a la meta y hace que me tropiece y retroceda una y otra vez es el miedo. Miedo a lo que hay exactamente allí, ni si quiera estoy segura de que es lo que pretendo con ese fin... Solo se que he de llegar, no solo por mi si no por el resto de personas que me rodean.
Uno de los objetivos de mi tortuoso camino, es el abandonar el egoísmo, conseguir relegarme a un segundo grado...
Eliminar también la envidia de mi corrupta alma.
Eliminar mi deseo de ser el centro de atención.
Esos son unos pocos objetivos secundarios cuyo fin es algo amargo
La soledad.

Mi mayor temor y mi mayor deseo, lo único que realmente merezco.

Yo misma me lo estoy buscando... Lo que uno siembra es lo que uno recoge.

Espero no haber molestado a nadie, pero este es mi blog, mi espacio personal donde escribo lo que pienso y siento sin importarme lo que los demás opinen... Pensad lo que queráis de mi, simplemente soy así... Mi mente es mi propia prisión... Yo misma soy la que más daño me hago, con mis propios actos y con mis propios pensamientos.

Me despido de todos vosotros, un desgarrador abrazo.

viernes, 5 de marzo de 2010

Una frase breve

Hoy tengo algo de tiempo para escribir, aunque debería estar mirándome biología, pero no me apetece...
Gracias a una compañera de clase he descubierto una frase muy bella, que dice lo siguiente:
"Para mi la perfección del amor eres tú."
Una frase breve pero la cual dice tantas cosas... Como esta entrada, breve, aunque no tan sustanciosa como la frase.

martes, 23 de febrero de 2010

Normal-raro

Bueno, después de esta ausencia de un par de semanas aproximadamente, vuelvo con una entrada que está escrita en una clase de química. Sí se que debería atender, pero sinceramente, en estos últimos tiempos estoy totalmente descentrada y por más que intento atender no me centro y no me entero de nada de lo que el profesor dice en clase. Bueno a lo que iba, el texto escrito en clase de química es bastante breve y lo voy a escribir sin retocar, por lo que tendrá incoherencias y expresiones muy coloquiales e incluso incorrectas, pero no me apetece retocarlo, así que se va a quedar como está. Bueno aquí va el texto-estupidez.

Todas las mañanas siento que no puedo levantarme de la cama y no por culpa del sueño , no. Sino simplemente porque no tengo motivo alguno para hacerlo. ¿Por qué debo levantarme? ¿Por qué tengo que desayunar? ¿Por qué tengo que ir a clase? ¿Por qué tengo que seguir teniendo una vida y un comportamiento "normal"? ¿Qué es en realidad lo "normal"? Lo "normal" es lo que la masa de borregos hace porque alguien le ha dicho que es lo correcto y lo que hay que hacer sin plantearse si aquello que es "normal" es bueno o malo o lo consideraban según sus propios pensamientos adecuado o inadecuado. Por ejemplo, sino vistes con la ropa de moda, vas de punk o de gótico, eres "raro". Si no escuchas una música comercial, eres "raro". Si eres "friki": te gusta la cultura japonesa, los animes, te gustan los juego de rol, etc. Eres "raro". Si te sales del antropocentrismo y piensas que el resto de animales tienen derecho a una vida tan digna como la nuestra, no someterlos a nuestro yugo y protegerlos, eres "raro"... Y así un sin fin de cosas más. Viendo esto, ¿quién es el "normal"? ¿Por qué ese afán por ser normal que tiene la sociedad y esa tendencia a castigar, oprimir y marginar a los "raros"?

Fin de mi texto, sí lo se es breve y muy cutre... Pero que se le va a hacer...
Sin más me despido, un gélido beso desde este mi frío mundo de ultratumba.

viernes, 5 de febrero de 2010

Lavavajillas, pony, ética, simulacro... =D

Recordando, recordando, vinieron a mi mente las clases de ética y... y con ellas el fairy y el pony... Recuerdo cuando mi querida sweet contabas que te habías chutado FAIRY
y que después de habértelo chutado... lo único que ansiabas era tirarte a un ¡¡¡PONY!!!

También recuerdo a Bolita y sus miradas lascivas =( y "the returns of the simulacrate"... Los que estén al lado de las ventanas tenéis que cerrarlas antes de salir y tenéis que dejar todo y lo que tenéis que hacer es ir siguiendo la línea verde del suelo y bajar por las escaleras pegados a la pared... Cansino, llevamos tres años en el mismo centro y los tres años hemos hecho al menos un simulacro... Sabemos como se hace...
Y lo de lo bien proporcionada que estaba cierta persona y que de mayor podría ser actor porno, jajaja. Que hombre más pervertido...

martes, 2 de febrero de 2010

Supernenas


Esto fuimos en un pasado... Tres personas unidas, tres "hermanas". Eso significabáis para mi... Y en cierta parte lo seguís significando, pero ya no es lo mismo que hace unos años... Todo se ha perdido, se ha perdido para siempre.
Bueno, de nada sirve lamentarse. Me quedo con los momentos buenos vividos: momentos de risas, de confesiones, de locuras...
Eso es lo que me queda de vosotras. Un besito. ^^ (Always, Cactus (L) )

sábado, 30 de enero de 2010

Rosas negras

Lo que una rosa negra representa para mi es tristeza, dolor, angustia, luto... Eso representa, además de muerte. Pero para mi, más que la muerte del cuerpo, representa la muerte del alma. Porque un cuerpo puede vivir durante muchos años pero la persona estar muerta por dentro... Eso es peor que la muerte, porque para alguien que está muerto de espíritu, el día a día es una atrocidad: solo tener que levantarse de la cama es una tarea insoportable y luego empieza el día sin gana alguna... Vagando por las calles como un zombie y yendo a un trabajo que detesta, eso si es que tiene... Y fingir, fingir que sigue vivo... Y la gente al principio preguntándole que qué tal está, simplemente por el hecho de quedar bien, no porque realmente se preocupen. Y los que realmente le quieren y se preocupan, con el paso de meses le siguen preguntando si esta bien o mal, siguen intentando que esté bien... Pero ninguno llega a comprender que la persona en cuestión nunca va a estar bien y que si se preocupan por ella le van a hacer más daño, que lo que en realidad quiere es pasar desapercibida, que nadie note su presencia porque falleció hace tiempo y solo queda su cadáver autómata... Y en esos casos opino que sería mejor que el cuerpo de esas personas muriera, pues mientras el cuerpo vive están en un infierno constante y permanente... En fin, aquí dejo unas imágenes de rosas negras que me han gustado cuando las vi. Gélidos besitos desde el frío y la oscuridad. ;)








viernes, 29 de enero de 2010

Cruce de caminos (VIII)

Brigid

Por fin, aquel hombre había acabado de hablar. Me resultaba un tanto cansino y su despedida fue un tanto patética… “Quiero deciros que ante cualquier problema ahí voy a estar para ayudaros a solucionarlo.” Qué se creía, ¿mi padre? Bueno más que mi propio padre, porque a pesar de tener es como si no tuviera… Al igual que madre. Tenía y no tenía a la vez. Me levanté de la mesa, cogí la mochila y me dispuse a salir de la clase mirando al suelo, deprimida y pensando que no iba a volver a clase nunca más. Ese había sido mi primer día y el último, pues no pintaba nada allí y aunque faltara nadie notaría mi ausencia. Estaba deseando llegar al apartamento, dejarme caer en la cama y no volver a moverme de allí nunca más. De repente, me choqué con alguien. Perdón. Levanté la cabeza y vi que me había chocado con Lilith. Esta se dio la vuelta y me miró sin sorprenderse apenas de que fuera yo, pues parecía haber reconocido mi voz. No pasa nada. Anda tu cara me suena. Miré al frente y vi al chico moreno. Lilith también dirigió su mirada hacia él. ¿En serio? Todo mi cabreo se disipó, pues parecía que en realidad sí que se acordaba de mí. Sí, ¿no nos hemos chocado antes al entrar? Sí. Pues te pido disculpas otra vez, hay veces que no se en donde tengo la cabeza. No pasa nada, jajaja. Bueno, no querréis quedaros a vivir aquí, ¿o sí? Vámonos fuera, anda. Vale. Está bien. Ok. Salimos de la clase en silencio, el chico castaño el primero, seguido de Lilith. Yo iba detrás de Lilith y el chico moreno me seguía. En cuanto salimos al pasillo, se situó a mi lado y rompió el silencio que había entre los dos. Por cierto, no se como te llamas. ¿Yo? Pues me llamo Brigid, ¿tú? Lugh. Lugh… ese nombre me resultaba familiar, era el nombre de mi personaje favorito de mi libro preferido de la infancia. Tierna infancia, creo que en pocas ocasiones conseguí ser feliz… Los momentos en los que era feliz, era en los que me encerraba en la habitación, sola. Pero no todos los momentos en los que me aislaba era feliz, únicamente lo era en aquellos en los que la aguda y penetrante voz de mi madre no se oía. Los momentos de silencio, en los que me ponía a leer y por unas horas no era yo, el “mundo real” no existía, o por lo menos yo no lo consideraba el mundo real. El mundo real para mi era el de la historia que estaba leyendo. Yo estaba al lado de los personajes o me metía dentro de ellos. Sí ellos sentían miedo, yo sentía miedo, si ellos amaban, yo amaba, si ellos sufrían, yo sufría… Ellos eran yo y yo era ellos. Eso habían sido los libros siempre para mí, una válvula de escape de un mundo al que en realidad no pertenecía, en el que me encontraba obligada a vivir y a relacionarme con gente que en realidad no querían si quiera dirigirme la palabra. Tenía amigos, pero no amigos de verdad. Mis verdaderos amigos eran los personajes de los libros. Y el personaje del cual estaba enamorada desde niña se llamaba casualmente Lugh. En la historia era castaño, con el pelo corto y ojos grises, bastante disímil al Lugh de la realidad. Pero como era físicamente en la historia no era lo que me había cautivado del personaje. Lo cautivador era su forma de ser: amigo de sus amigos, a estos los defendía a muerte. Le importaba poco lo que pensaran de él el resto de personas que eran ajenas a su vida y con las que no se relacionaba porque le caían mal. Antisocial, iba contra toda norma establecida que no le pareciera justa, es decir, la gran mayoría de las normas. Además, sabía escuchar y dar buenos consejos y era muy protector. Este era el Lugh de la historia que tanto me gustaba. ¿Interiormente el Lugh de la realidad sería tan distinto a como lo era físicamente del Lugh de la historia? No lo sabía… ¡Eeeyyyy! Te has quedado empanada mirando a la nada, ¿estás bien? ¿Qué? De repente aterricé de nuevo en la tierra, debía haberme quedado con la mirada perdida y expresión de subnormal durante algo más de un minuto. Lo siento, no pretendía asustarte… Es que se me va la cabeza... No te preocupes, a mi hay veces que también me pasa. Lo único es que me has dado un susto de muerte, pensé que te había dado un chungo o algo… Nah, por mi no te preocupes. Chicos, os quedáis atrás, ¿os ha pasado algo? No Lilith, ya vamos. Vi que Lilith nos había hablado desde la escalera que estaba al fondo del pasillo y que a su lado estaba el otro chico del que todavía no sabía el nombre. Lugh y yo nos encontrábamos todavía al lado de la puerta, y me tenía agarrada por la cintura, como temiendo a que me cayera en cualquier momento al suelo, pues durante mi abstracción debí de haberme tambaleado y él seguramente había tenido los reflejos suficientes para agarrarme e impedir mi caída. Estoy bien, no hace falta que me sigas sosteniendo, gracias. Vale, pero aun así no me fío mucho… Quién sabe si tu cabeza decide irse otra vez. Déjame que al menos te lleve cogida del brazo hasta que salgamos a la calle y te de el aire, así creo que ya no habrá riesgo de que vuelva a pasar lo mismo. Me agarró esta vez del brazo derecho tal y como había dicho. No opuse resistencia, pues sentía mi cuerpo un tanto débil, y me dejé llevar por él hacia la escalera donde nos esperaban los otros dos.

sábado, 23 de enero de 2010

¿Por qué...?

¿Por qué siempre acabo llorando? No encuentro la manera de contener mis lágrimas, soy débil, muy débil. No se como evitar que las lágrimas salgan de mis ojos cuando no hay motivo alguno para llorar. Creo que es mi subconsciente, que le gusta ir dando pena a la gente así como también a mi misma. La autocompasión es una de las cosas que más frecuentemente se dan en mi mente, creo que en el fondo incluso me gusta. Me gusta regodearme en mi miseria, y ahí encuentro una buena escusa para darme asco a mi misma... ¿Veis? Con esta entrada no intento dar pena ni nada de eso... Pero a lo mejor mi subconsciente es lo que quiere. Y en semejantes cuestiones se debate mi mente casi todo el tiempo, sin yo poder evitarlo. Y a lo mejor no es que no pueda, sino que en el fondo soy tan sumamente egoísta que no puedo.

En fin, cambiemos de tema, aunque en el fondo tiene en común algo con el anterior. Y es que voy a ser egoísta y no voy a aceptar perder a alguien sin luchar (y esto va por mi dulce disaster). Dices que te deje y no lo pienso hacer. Aunque nos quede poco tiempo juntas, quiero aprovecharlo al máximo y el día en que nos separemos, pues ese día ya se verá, pero no trates de adelantar los acontecimientos, deja que ellos lleguen por sí mismos.

Bueno segunda cosa: intentaré hacer mis deberes para el lunes, aunque creo que me van a llevar más tiempo. La confianza necesita de más tiempo. Y no solo va por ti Burbu, sino por todo el mundo en general. Confío poco o mucho, según se mire... Porque, a lo mejor confío poco si no tenemos en cuenta ciertos factores... Pero si tenemos en cuenta que en un caso particular me prometí no volver a confiar en nadie... ¿Cómo se puede tomar entonces mi grado de confianza?

Y no se si me queda algo pendiente... A sí, que estoy un poco cansada de perder a la gente, pero no tengo yo toda la culpa, el resto debería poner también de su parte... Y esta claro que si no me consideráis nada pues me lo decís y punto...

Bueno me despido. Un besote friote desde la oscuridad más profunda de mi alma.

Cruce de caminos (VII)

Lilith

Me quedé mirando al chico al que acababan de llamar la atención, creía que por haberme estado mirando, pero nada en él me parecía especial. Era el típico chaval que pasaba de todo y no apreciaba nada, no me interesaba en absoluto. Y entonces miré al chico que estaba sentado a su lado, que era totalmente opuesto. El primero era castaño y con el pelo corto, el segundo era moreno y con melena. El uno vestía como un pijo, con ropa de marca y el otro iba con la camiseta de un grupo de música y unos pantalones negros. No era el tipo de persona con la que me solía relacionar y por eso me llamó la atención y me entraron ganas de conocerle. A partir de entonces la clase se me empezó a hacer insoportable, parecía que aquel hombre no iba a terminar nunca de hablar. Para pasar el rato, me puse a mirar el horario, al que no había prestado mucha atención al principio. Observé que todos los días entrábamos a las ocho y media y salíamos a las dos y diez, a excepción de algunos viernes que cabía la posibilidad de que saliéramos a la una y cuarto. Las clases eran de cincuenta minutos y teníamos seis clases diarias más el recreo de doce y cinco a una menos veinticinco y los cinco minutos entre clase y clase. Era como un horario de instituto al que ya estaba muy acostumbrada y además, las asignaturas no parecían mucho más difíciles que las del curso anterior. Dejé de mirar el horario y miré el reloj: eran las diez y media, ¿cuándo pensaba terminar la presentación el pesado del profesor? Bueno, veo que os estoy aburriendo y esto no es más que la presentación del curso, por lo que voy a ir acabando. Quiero deciros que ante cualquier problema ahí voy a estar para ayudaros a solucionarlo. Espero que pasemos un buen año y que aprobéis todos y paséis al siguiente curso. No os rindáis y pensad que son solo dos años y que ya podréis poneros a trabajar en esto, que es lo que se supone que os gusta. Y que si aprobáis también podéis acceder a la universidad, así que tenéis un amplio campo de posibilidades, no las desperdicies. Bueno veo que el lunes nos veremos a las nueve y también a última, así que nos volveremos a ver en un par de días. Podéis marcharos y que tengáis un buen fin de semana. ¡Hasta el lunes! Por fin podíamos irnos. Me apresuré a levantarme de la silla y me acerqué al chico al que habían llamado la atención. Hola, parece que en clase te han llamado la atención… ¿Estabas mirándome? Pues… sí te estaba mirando. Bueno en realidad estaba mirando a toda la clase, jajaja. Y claro, ya llevaba un rato sin prestar atención, pues me había quedado mirando también a otras personas y cuando llegué a ti que estabas al fondo, pues… pues se decidió a llamarme la atención. Jajaja, no hace falta que te excuses tanto hombre. Por cierto, ¿cuál es tu nombre? Samael, ¿y el tuyo? Lo siento, ¿me dejas pasar? Sí. Ah, yo me llamo Lilith. Oye y tu amigo, ¿como se llama? El chico moreno que acababa de pedirnos paso y estaba a punto de irse se detuvo y se quedó mirándome. Yo le miré a los ojos y vi que los tenía de un precioso verde esmeralda. ¿Quién, yo? Sí, tú, ¿cómo te llamas? Pues me llamo Lugh, y lo siento pero no soy amigo de Samael, simplemente nos acabamos de conocer. Anda, no lo sabía… Bueno, ¿cuántos años tenéis? Diecinueve. Pues yo dieciocho. Anda Lugh, tienes mi edad, jajaja. De repente alguien se chocó conmigo. Perdón. Era la voz de chica que me resultaba familiar. Me di la vuelta y vi a Brigid. No pasa nada. Anda tu cara me suena. Me volví hacia Lugh. ¿La de quién? La de ella. Y señaló con la cabeza a Brigid. ¿En serio? Su cara se iluminó de repente y toda la oscuridad que la chica había desprendido antes, se transformó en luz. Sus ojos estaban brillando con gran intensidad. Sí, ¿no nos hemos chocado antes al entrar? Sí. Pues te pido disculpas otra vez, hay veces que no se en donde tengo la cabeza. No pasa nada, jajaja. Sin saber por qué, me empecé a poner celosa por la manera en que estaba tratando a la chica. Bueno, no querréis quedaros a vivir aquí, ¿o sí? Vámonos fuera, anda. Vale. Está bien. Ok. Y salimos los cuatro juntos de la clase sin hablar.

sábado, 16 de enero de 2010

Ausencia

Bueno, me he dado cuenta de que últimamente pierdo mucho el tiempo por aquí y que apenas estudio, por lo que voy a estar unos meses ausente (pueden ser uno, más de uno o menos de uno...), al menos no voy a escribir. Seguiré leyendo algunos blogs una vez por semana. Sin más me despido. Un beso desde el inframundo.

jueves, 14 de enero de 2010

¡Qué recuerdos!

De pequeña era bastante imaginativa y un pelín loca. Estando sola en mi cuarto empezaba a imaginar un montón de cosas, vidas de otras personas, lo que les pasaba... Casi siempre eran niños de mi edad. Me imaginaba que iban al colegio, como jugaban, las conversaciones que tenían entre ellos... E iba modificando sus vidas a mi antojo: decidía a que juegos jugaban, que conversaciones mantenían... Con el tiempo he ido dejando de hacerlo, ahora trato de escribirlo, aunque no siempre salen cosas legibles. Otra cosa que me gustaba y me sigue gustando es hablar conmigo misma en voz alta. Es una buena manera de encontrar soluciones a los problemas y una buena manera de pasar el rato. Por otro lado, y esto ya por la calle, cuando iba andando me gustaba ir jugando. Las baldosas de la acera van cambiando tanto de forma como en ocasiones de colores. Lo que hacía era si cambiaban de color pisar únicamente las baldosas de uno de los colores. Si tenían formas diversas pisar únicamente una de las formas y saltar las otras... Cosas de ese estilo. La verdad es que me entretenía bastante... Qué tiempos aquellos, en los que dejas que tu imaginación viva por ti. Las cosas no se hacen tan duras y los problemas tienen un sabor diferente... Aunque recuerdo que también de pequeña me comía mucho la cabeza, pero no es lo mismo que actualmente... Antes si me ponía a jugar acababa olvidándome de mi vida, para sumergirme en la vida que creaba con los muñecos... Ahora no hay manera de escapar... da igual lo que hagas, el problema vuelve a tu mente y si lo consigues ignorar acaba volviendo con más fuerza a tu mente. En fin, así es la vida, una amarga realidad endulzada con toques imaginativos.

lunes, 11 de enero de 2010

Cruce de caminos (V)

Lugh
A mi lado se sentó un chico castaño al poco de haberme sentado, sin pedir permiso. Me fijé un poco más en él y observé que iba vestido con ropa y zapatos de marca. Llevaba unas zapatillas de deporte blancas con dibujos dorados, unos vaqueros oscuros que tenían pinta de ser nuevos y tan caídos que dejaban ver su ropa interior de color verde oscuro, un jersey de color azul claro y una chaqueta gris. También llevaba una gorra en la cabeza desafiando el poder de la gravedad, puesta en perpendicular, que me recordaba a una antena parabólica. Solo con ver eso, me quedó claro que era el tipo de persona que me caía mal, tenía pinta de ser el típico chico maleducado (cosa que ya había demostrado), que carecía de personalidad y que era un cobarde que se crecía únicamente al estar en grupo. Sin mirarle si quera a la cara, me puse a mirar por la ventana, que estaba a mi lado a la izquierda. El paisaje era deprimente, pues la ventana daba a una carretera y lo único que se veía era un sin fin de coches. Pronto me aburrí y volví a mirar a la clase. En ese momento acababan de entrar dos chicas, una castaña y alta y la otra algo más baja y rubia. La castaña tenía un aire fúnebre y no sabía por qué pero me resultaba familiar, por el contrario, la chica rubia tenía aire de prepotente. La castaña se dirigió al fondo y cuando llego a mi altura clavó sus ojos en los míos. Yo la miré intentando recordar quién era, pero no lo conseguía. Aparté la mirada de su rostro y en ese momento recordé que aquella era la chica con la que me había chocado nada más entrar. La seguí con la mirada hasta que se sentó con expresión ausente y sin mirar a ningún sitio en concreto y me fijé en su rostro. Por un momento me dio miedo por la mirada perdida de sus ojos negros como pozos sin fondo; en esos momentos no estaba viendo la clase, estaba dentro de sí misma. Se quedó muy quieta, tan quieta que parecía de piedra y si a eso le uníamos la palidez de su piel, que resaltaba con el negro del anorak que llevaba y que no se había quitado todavía, parecía un cadáver al que fueran a enterrar. En ese momento la chica rubia se sentó a su lado y vi como la otra la observaba con mala cara; entonces, la rubia se volvió y le sonrió y esta le devolvió la sonrisa titubeante. Te has quedado embobado con la rubia tío. Me volví, era el chaval castaño el que hablaba y parecía dirigirse a mí. ¿O es con la otra? Sinceramente está más buena la rubia, pero si a ti te mola más la del pelo oscuro… No me mola ninguna de las dos. ¿No? Pues parecía que te las estabas comiendo con los ojos. ¿A cuál mirabas? A la castaña. Pues lo que te has perdido si te has quedado mirando a esa pava… No tiene mucho que ver y tiene una pinta de colgada… Pues a mi me parece una chica normal y corriente. Sí tú lo dices… Por cierto, me llamo Samael ¿tú? Lugh. Encantado tío. No te molestará que me siente aquí, ¿verdad? Es que se me olvido preguntar al llegar… Nada. En ese momento entró el profesor en la clase y menos mal que llegó, porque el tal Samael me estaba poniendo enfermo. Su acento de chulo y esa manera de referirse a aquellas chicas, como sino fuesen personas sino objetos que conseguir me había cabreado. Decidí apartar de mi mente el cabreo y centrarme en la clase. El profesor era un hombre joven, de unos treinta años, alto y regordete y con cara de buena persona. Tenía los ojos de un vivo azul, una nariz no muy grande con la punta redonda, una boca de labios gruesos y el pelo corto y moreno. Iba afeitado y vestía jovialmente, con unos vaqueros de color negro y un polo de color rojo. Buenos días a todos, me llamo Jack y voy a ser vuestro tutor durante todo este curso. Voy a empezar dándoos el horario que tengo aquí fotocopiado. Las preguntas para cuando acabe de repartirlo.

viernes, 1 de enero de 2010

Cruce de caminos (IV)

Esta es la primera entrada del blog del año, y lo inicio con la introducción del punto de vista de un nuevo personaje en la historia que hago por aburrimiento, Lilith. Únicamente me queda por presentar a un personaje más, a parte de Lilith. Agradecer a una gran amiga la sugerencia de los nombres de estos dos personajes, ya que no sabía cuales poner. ¡Gracias, Rocío, coescritora! Sin más, me despido. Espero que no se aburran mucho si leen esto, un gélido beso.

Lilith
Aquel centro era peor de lo que había pensado. Con tres plantas, viejo y aburrido, daba la sensación de pobreza y suciedad. Observando aquel panorama me empezó a doler la cabeza fuertemente; además, aquel cielo gris, similar al de los muros del edificio, y aquella temperatura gélida, excesivamente fría para estar a mediados de octubre, no hacían sino empeorar aún más la escena. A pesar de todo ello, no podía regresar a casa, dudaba que aquella vez mis dotes de seducción y manipulación fueran a funcionar con mi madre, y más si se enfurecía, cosa que hubiese ocurrido si hubiera vuelto a casa en ese instante alegando en mi defensa que el lugar me semejaba deprimente desde la distancia. Miré la hora en el móvil y me di cuenta de que iba con el tiempo justo, por lo que empecé a andar más deprisa. Cuando entré en el edificio saqué el papel donde tenía apuntado el número del aula, era el aula treinta y cinco. Miré a mi alrededor y vi a una chica mirando las listas, vestida con unos vaqueros azul claro cuyo bajo le arrastraba y un anorak negro, que llevaba colgada del hombro derecho una mochila, también negra. Era bastante alta y delgada y tenía el pelo suelto, muy largo, castaño y enmarañado, que le llegaba a la altura de la cintura. Se dio la vuelta y observé su cara. No era una chica guapa, pero tampoco era fea, con unos profundos ojos negros, una nariz algo grande para su cara y unos labios ni finos ni gruesos, sin atisbo alguno de sonrisa, hacía que, junto con su ceño fruncido, fuera una chica poco atractiva y que causara lástima. Antes de que echara a andar me acerqué a ella. Perdona, estoy perdida, tengo que ir al aula treinta y cinco y no se dónde queda. ¿Sabes tú dónde es? Pues la verdad es que no lo se, pero da la casualidad de que esa también es mi aula, así que podemos buscarla juntas si quieres. Vale. Entonces sobrevino un silencio sepulcral. No me sentía a gusto con aquella chica, era un "bicho raro", pero aun así no parecía mala persona. Cuando terminamos de recorrer el pasillo de la planta baja e íbamos a iniciar el ascenso hacia la primera planta por unas escaleras situadas al fondo del pasillo, no pude aguantar más el silencio. Emm... por cierto, ya que parece que vamos a ser compañeras, creo que deberíamos presentarnos. Me llamo Lilith, ¿y tú? Yo me llamo Brigid. ¡Cómo mola tu nombre! ¿Y cuántos años tienes? Dieciocho. Anda, pues como yo. Y ahí se detuvo nuestra breve conversación porque llegamos frente a la puerta de nuestra aula. Las respuestas de Brigid habían sido muy breves y me había dado la sensación de que no me había prestado atención mientras hablábamos, lo que me molestó mucho, pues no me gustaba que la gente me ignorara. Brigid entró primero y yo la seguí. Miró la clase y pronto se dirigió al fondo de esta. Yo hice un barrido general de la clase y no vi ningún sitio libre, hasta que me fijé que en donde se había sentado Brigid quedaba un sitio libre. No me hacía mucha gracia sentarme con aquella chica, y sabía que hubiera podido convencer a cualquiera para que me cediera su sitio, pero aun así me senté a su lado. Una vez estuve sentada la miré, sonriendo, y ella tímidamente me devolvió su sonrisa, se la notaba incómoda, pero sabía que solo por aquel gesto que acababa de realizar no se iba a cambiar de sitio.